Antes de vender un paquete define el servicio o la zona, el número de sesiones, cada cuánto se toman, la vigencia y qué pasa si la clienta falta sin avisar. Ponle un precio que siga dejando margen por sesión, cóbralo completo o en abonos sobre una sola cotización y lleva por separado dos cuentas: sesiones atendidas y dinero pagado.
Qué es un paquete y cuándo conviene venderlo
Un paquete de sesiones es una serie de citas del mismo servicio que se venden juntas, con un precio total. En un spa los casos típicos son la depilación por zonas, la radiofrecuencia o una serie de faciales: tratamientos que no se resuelven en una visita y que la clienta igual iba a repetir.
Bien usado, el paquete tiene tres ventajas claras:
- Asegura la serie completa. La clienta que compró seis sesiones tiene un motivo para volver a la séptima semana; la que paga sesión por sesión es más fácil que se desanime a la tercera.
- Adelanta dinero. Si se paga completo o con un anticipo fuerte, entra efectivo antes de que gastes en insumos y horas de cabina.
- Ordena la agenda. Sabes con semanas de anticipación qué cabinas y qué profesionales vas a ocupar.
Y un riesgo que hay que tener presente: un paquete es una promesa de servicios futuros. Si no defines bien las reglas, aparecen las preguntas incómodas: ¿cuántas me quedan?, ¿por qué me cuentas la de la semana pasada si no vine?, ¿todavía puedo usar las que compré el año pasado? Casi todas se evitan decidiendo antes de vender.
Diseña el paquete antes de venderlo
Estas son las decisiones que conviene tomar por escrito para cada paquete. Ninguna la impone el sistema: son reglas de tu spa, y lo que sigue son sugerencias para que las adaptes.
- Qué servicio o qué zona cubre. En depilación, cada zona es su propio paquete o su propio renglón dentro del paquete: axila, piernas completas, bikini. Mezclar zonas en una sola cuenta de «8 sesiones» es la fuente número uno de confusiones.
- Cuántas sesiones incluye. Las que pide el tratamiento según tu protocolo y la valoración de la clienta. No prometas un número de sesiones como garantía de resultado: cada piel responde distinto.
- Cada cuánto se toman. El intervalo entre sesiones también es parte del tratamiento. Si lo dejas abierto, la clienta lo estira y luego siente que el paquete «no funcionó».
- Vigencia. Un plazo para usar todas las sesiones, coherente con el número de sesiones y el intervalo, con algo de holgura para vacaciones o imprevistos.
- Qué pasa si falta sin avisar. ¿Pierde la sesión, la pierde a partir de la segunda falta, o solo se reagenda? Lo que decidas, que sea igual para todas.
- Si se puede ceder o cambiar. ¿Puede usarlo su hermana? ¿Puede cambiar las sesiones de una zona por otra? Si sí, ¿con qué ajuste de precio?
- Qué pasa si quiere cancelar. Define si hay reembolso de las sesiones no usadas y cómo se calcula, en especial si el paquete tenía descuento.
Ejemplo de reglas para editar (texto de muestra, no una recomendación legal):
Paquete de 6 sesiones de depilación, zona axila. Una sesión cada 6 semanas. Vigencia de 12 meses desde la compra. Si no llegas a tu cita y no avisaste con al menos 24 horas, esa sesión se da por tomada. El paquete es personal. Si decides no continuar, se reembolsa la diferencia entre lo pagado y las sesiones tomadas a precio de sesión suelta.
Cambia las cifras y las condiciones a lo que de verdad aplique en tu spa, y entrégaselo a la clienta al momento de vender, no cuando ya hay un problema.
Cómo poner el precio del paquete
El error clásico es descontar a ojo: «seis sesiones con 30 % de descuento suena atractivo». El descuento sale de tu margen por sesión, así que primero necesitas saber cuánto te cuesta cada una. Si todavía no lo tienes calculado, empieza por el método de la hora-cabina para calcular el precio de un servicio.
Ejemplo de cálculo (todas las cifras son inventadas para mostrar el método, no son precios de mercado ni de ningún spa):
| Dato | Cálculo | Resultado |
|---|---|---|
| Precio de la sesión suelta | dato del ejemplo | $1,000 |
| Costo real de una sesión (cabina, insumos, comisión) | dato del ejemplo | $620 |
| Margen por sesión suelta | $1,000 − $620 | $380 |
| Paquete de 6 con 15 % de descuento | 6 × $1,000 × 0.85 | $5,100 |
| Precio por sesión dentro del paquete | $5,100 ÷ 6 | $850 |
| Margen por sesión dentro del paquete | $850 − $620 | $230 |
En el ejemplo, el descuento de 15 % reduce el margen por sesión de $380 a $230, casi 40 % menos. Puede valer la pena porque aseguras seis visitas en lugar de dos o tres, pero conviene verlo en números antes de anunciarlo.
Dos detalles que suelen olvidarse:
- La comisión no baja con el descuento si tu spa la paga como monto fijo por sesión o con el valor de catálogo del servicio. El costo de $620 del ejemplo se queda igual aunque el precio por sesión baje.
- Un descuento muy grande cambia a quién atraes. Si el paquete sale demasiado barato, la sesión suelta parece cara y nadie la compra. Muchos spas manejan un descuento moderado y lo comunican como «la sesión te sale en $X» en lugar de un porcentaje.
Cobrarlo: completo o en abonos
En AgendaSpa, el control de paquetes de sesiones parte de algo simple: al vender un paquete se arma una sola cotización por el total. Desde esa cotización hay dos caminos:
- Cobrarlo completo el día que se vende.
- Registrar abonos sobre la misma cotización conforme la clienta paga, sin crear una cotización nueva por cada pago. El saldo se recalcula con cada abono y la cotización queda pagada cuando el saldo llega a cero.
Cada pago entra a la caja del turno como cualquier otro cobro, en efectivo, tarjeta o transferencia, y si una parte va en efectivo y otra con tarjeta se divide dentro del mismo cobro.
Si la clienta deja un anticipo para apartar una cita que pertenece a una zona de su paquete, ese anticipo cuenta como saldo a favor del paquete. Y cuando la sesión del día ya estaba cubierta, al cerrarla se indica que ya estaba pagada, para que no aparezca como pendiente de cobro.
Una sugerencia de política si aceptas abonos: que el ritmo de pago vaya por delante del ritmo de sesiones (por ejemplo, que cada abono cubra al menos la siguiente sesión). Así nunca tienes a una clienta con cuatro sesiones tomadas y una sola pagada.
Las dos cuentas: sesiones usadas y dinero pagado
Esta es la parte que más se enreda en libreta. Un paquete tiene dos avances distintos y no van al mismo ritmo:
- Cuántas sesiones lleva. En AgendaSpa se cuentan solas con las citas atendidas ligadas a cada zona o servicio del paquete. No hay un contador que alguien tenga que mover a mano.
- Cuánto ha pagado. Sale de los pagos y abonos registrados sobre la cotización del paquete.
Como son independientes, se ven tal cual son: una clienta puede llevar cuatro sesiones atendidas de un paquete que todavía no termina de pagar, o tener todo pagado y tres sesiones por agendar.
En la ficha de la clienta, en Finanzas → Paquetes de sesiones, aparece una barra de progreso por zona o por servicio, con botones para cobrar o registrar el pago total. Cuando ya no hay saldo pendiente aparece el chip «Liquidado» con el monto. En la línea de tiempo de la clienta hay un filtro para ver solo sus sesiones de paquete.
Fíjate en una consecuencia práctica: como el sistema cuenta sesiones atendidas, una cita marcada como «No asistió» no consume sesión por sí sola. Si tu política dice que la falta sin aviso se da por tomada, esa decisión la aplica tu equipo y conviene dejarla anotada en la ficha de la clienta para que cualquiera en recepción la vea. Prevenir la falta sale mucho más barato que discutirla: la confirmación de la víspera y un anticipo razonable hacen más que cualquier regla.
Las sesiones en la agenda
Cada sesión del paquete se agenda como una cita normal, en su cabina y con su profesional, y recibe su encuesta de confirmación por WhatsApp como cualquier otra.
Si el tratamiento va en días fijos, tu spa puede activar a pedido el agendado de varias sesiones a la vez: llenas la primera cita, eliges los días de la semana y el total de sesiones, y el sistema propone las fechas. Junto a cada fecha ves si está libre o si choca con un bloqueo, una cabina ocupada o tu horario. Se crean todas o ninguna, y a la clienta le llega un solo WhatsApp con la lista de fechas. Después, cada sesión se mueve, se cancela y se cobra por separado.
Agendar la serie completa el día de la venta tiene una ventaja extra: la clienta sale con sus fechas y tú ves desde ese día cuánta cabina tienes comprometida.
La comisión de quien atiende
Los paquetes son el caso donde la comisión se complica. Si la clienta pagó todo el primer día y la profesional la atiende durante seis meses, ¿cuándo gana?
En AgendaSpa hay dos modelos y tu spa usa uno para todo el negocio, no cobro por cobro:
- Por lo cobrado (el modelo por defecto): la comisión sale del dinero que entra. En un paquete pagado por adelantado, casi toda la comisión se genera el día de la venta.
- Por sesión atendida (configuración que activamos a pedido, pensada para spas con paquetes): la profesional genera su comisión cada vez que atiende una sesión, con el valor de catálogo del servicio, aunque ese día no se cobre nada.
El segundo modelo suele ser más justo cuando varias profesionales atienden el mismo paquete, porque cada una gana por lo que hizo. Lo explicamos con ejemplos en la guía de comisiones por servicio cobrado o por sesión atendida.
Checklist para vender paquetes sin líos
- El paquete tiene servicio o zona, número de sesiones e intervalo definidos.
- Tiene vigencia y la clienta la conoce desde el día de la compra.
- La política de faltas y de cancelación está por escrito y es igual para todas.
- El precio por sesión dentro del paquete sigue cubriendo tu costo por sesión, comisión incluida.
- Se vende con una sola cotización por el total, aunque se pague en abonos.
- Si hay abonos, el pago va por delante de las sesiones.
- Las sesiones se ligan a su zona del paquete para que se cuenten solas.
- Las sesiones quedan agendadas (o al menos la siguiente) antes de que la clienta se vaya.
- Tu equipo sabe qué modelo de comisión usa el spa y cómo se ve en el reporte de producción.
- Una vez al mes revisas qué paquetes tienen saldo pendiente o sesiones sin agendar.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas sesiones debe tener un paquete?
Las que el tratamiento necesita de verdad según tu protocolo y la valoración de la clienta, no un número redondo para que se vea bonito. Muchos spas ofrecen dos tamaños del mismo paquete; lo importante es que la clienta sepa desde el inicio cuántas son y cada cuánto se toman.
¿Conviene ponerle vigencia a un paquete?
Sí. Sin vigencia, una clienta puede volver un año después a reclamar sesiones con un precio que ya no te conviene. Define un plazo razonable para el número de sesiones y el intervalo del tratamiento, y entrégalo por escrito al vender.
Si la clienta ya usó sesiones pero no ha terminado de pagar, ¿cómo lo veo?
En AgendaSpa las dos cuentas van por separado: las sesiones se cuentan con las citas atendidas y lo pagado con los abonos a la cotización del paquete. En la ficha de la clienta ves la barra de avance por zona y el saldo, y el chip «Liquidado» cuando ya no debe nada.
¿Qué pasa con la sesión si la clienta no llega?
El sistema solo cuenta como consumida una sesión cuya cita se atendió. Si tu política dice que una falta sin aviso pierde la sesión, esa regla la aplica tu equipo; por eso conviene que la clienta la conozca desde que compra.
¿Cómo cobra su comisión la profesional si el paquete se pagó por adelantado?
Depende de cómo esté configurado tu spa. Por defecto la comisión sale de lo cobrado; para spas con paquetes existe la opción de calcularla por cada sesión atendida, con el valor de catálogo del servicio, aunque ese día no entre dinero.
¿Los paquetes vienen en todos los spas?
No. Los paquetes de sesiones son una pieza que se activa a pedido por spa. Si vendes paquetes, dínoslo al solicitar la demo y te lo mostramos funcionando.